En un aula de aldea, un solo maestro da la lección a decenas de alumnos apretados en bancos compartidos. Si se marcha, la escuela cierra. Cada 5 de octubre, el Día Mundial de los Docentes recuerda lo que la UNESCO cifra: para que todos los niños estén escolarizados de aquí a 2030, quedan por contratar cuarenta y cuatro millones de docentes más. El Presidente Macky Sall inscribe esta necesidad entre los compromisos de su candidatura a la Secretaría General de las Naciones Unidas.

Una escasez que afecta primero al África subsahariana. Es la región que más docentes necesita y aquella donde la población en edad escolar crece más deprisa. Las aulas se llenan antes de que existan los puestos.

Un oficio que se abandona. Salarios bajos, pagados a veces con retraso, aulas sobrecargadas, formación inicial breve: los docentes se van hacia otros empleos, y los nuevos no reemplazan a quienes se marchan.

Formar, pagar, reconocer. Tres palancas sostienen el oficio. Una formación inicial y continua de calidad, un salario abonado en fecha fija, un estatuto que abra una carrera. Las herramientas digitales vienen después: ahorran tareas al maestro, sin ocupar su lugar ante los alumnos.

De la cumbre a las aulas. En septiembre de 2022, el Secretario General convocó la Cumbre sobre la Transformación de la Educación. Su sucesor tendrá que convertir esos compromisos en puestos cubiertos y salarios pagados, país por país, con un cuadro de seguimiento público.

Una inversión que rinde tarde. Doce años al frente de un Estado enseñan la paciencia que exige la escuela: lo que se siembra hoy se cosecha dentro de una generación. La visión presentada ante las Naciones Unidas trata la educación como el primer gasto de prevención.

África en el corazón, el mundo en la mira.

El informe mundial de la UNESCO sobre los docentes (2024) y la Cumbre sobre la Transformación de la Educación (2022) son públicos. Consulte el conjunto de las posiciones en www.mackysall.net