En 2050, cerca de dos tercios de la humanidad vivirán en ciudades, según las Naciones Unidas; más de la mitad ya vive en ellas. Ese crecimiento se concentra en países que carecen del tiempo y de los medios para planificarlo. Macky Sall quiere que la urbanización se convierta allí en un motor de desarrollo, y hace de ello uno de los compromisos de su candidatura a la Secretaría General de las Naciones Unidas.

Un crecimiento que se adelanta a los servicios. Las ciudades crecen más rápido que sus redes de agua y sus escuelas. En los suburbios de Lagos o de Kinshasa, una familia compra un terreno antes de que una calle llegue hasta él, y luego espera años la conexión. Cerca de mil millones de personas viven hoy en barrios precarios, sin título de propiedad ni saneamiento. Una ciudad que se extiende antes de estar equipada fabrica pobreza al ritmo con que gana habitantes.

El lugar donde se decide el clima. Las ciudades producen la mayor parte de las emisiones mundiales, por sus transportes y sus edificios. Son también el lugar donde esas emisiones se reducen más rápido, cuando una red de transporte público sustituye a miles de trayectos individuales y un edificio bien concebido consume la mitad.

Planificar antes que padecer. Reservar el suelo, trazar los transportes y prever la vivienda antes de que lleguen los habitantes cuesta mucho menos que ponerse al día después. Los países que planificaron sus ciudades hicieron de ellas motores de crecimiento; los que las dejaron crecer solas pagan el precio cada año.

Lo que puede impulsar la Secretaría. Un Secretario General puede respaldar al Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, ONU-Hábitat, con sede en Nairobi, y mantener la ciudad en el orden del día de las conferencias sobre el desarrollo. Los planes urbanísticos siguen siendo asunto de los Estados y de los municipios. La palabra de la Secretaría vale para lo que un alcalde decide a menudo demasiado tarde, el trazado de las redes y la reserva del suelo, antes de que los habitantes se instalen.

Una experiencia de la negociación multilateral. Doce años al frente de un Estado y la presidencia de la Unión Africana en 2022 sustentan estos compromisos. Esa experiencia explica por qué la visión presentada ante las Naciones Unidas formula sus propuestas como obligaciones: una paz, una seguridad y un desarrollo pensados juntos; un multilateralismo renovado; una gobernanza de la Organización reforzada.

África en el corazón, el mundo en la mira.

Las proyecciones de las Naciones Unidas sobre la urbanización mundial y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 son públicos. Encuentre el conjunto de las tomas de posición en www.mackysall.net