La candidatura del Presidente Macky Sall a la Secretaría General de la ONU se apoya en una exigencia poco común: responder por la ejecución antes que por el anuncio. Cada año, la Asamblea General aprueba textos que reúnen un amplio consenso; una parte de ellos no llega a nada. Esa distancia entre el voto y el resultado desgasta, mandato tras mandato, la credibilidad del multilateralismo.

La lección de un texto no aplicado. El Estado que ve sus preocupaciones inscritas en una resolución, y luego relegadas, adquiere una convicción duradera: la palabra de la Organización no lo obliga. Esa convicción cuesta más que el silencio, pues se propaga de un expediente a otro y termina por regir el modo en que las capitales consideran a la institución. El Presidente Macky Sall propone invertir la demostración: menos textos, más rendición de cuentas, un informe público de lo efectivamente cumplido.

Ciento noventa y tres Estados, una sola Carta. Un pequeño Estado insular y un miembro permanente del Consejo de Seguridad proceden del mismo texto fundacional. Comprobar que esa igualdad se sostiene en los hechos sigue siendo la medida más honesta de las Naciones Unidas. El Presidente Macky Sall defiende una Secretaría responsable ante el conjunto de los miembros, atenta al más modesto como al más poderoso, fiel al mismo lenguaje en cada capital. La imparcialidad rige allí la capacidad de mediación propia del cargo.

Tres compromisos solidarios. El documento de visión presentado ante la Organización en marzo de 2026 fija sus términos. Una Organización imparcial. Una diplomacia de prevención: todas las grandes crisis de la última década fueron anunciadas, y la respuesta tardía se pagó a un costo mayor por un resultado menor. Una financiación del desarrollo a la altura de las necesidades: el Estado que destina al servicio de su deuda más que a sus escuelas y centros de salud reúne las condiciones de una inestabilidad futura.

La autoridad de la experiencia. Estos compromisos proceden de una trayectoria: doce años al frente de un Estado, la presidencia de la Unión Africana en 2022, la conducción, en nombre de un continente, de las negociaciones abiertas por las crisis alimentaria, sanitaria y energética. De ahí que estas propuestas se formulen como obligaciones.

África en el corazón, el mundo en la mira.

El documento de visión puede consultarse en el sitio de las Naciones Unidas. Todas las posiciones en www.mackysall.net