La candidatura del Presidente Macky Sall a la Secretaría General de la ONU plantea una cuestión de proporción. Para 2050, uno de cada cuatro habitantes del planeta vivirá en África. Un continente de ese peso no puede seguir siendo un invitado intermitente en las mesas donde se decide el orden del mundo.

Una presencia ganada, no concedida. En 2023, la Unión Africana se convirtió en miembro permanente del G20. Ese lugar, impulsado durante la presidencia senegalesa de la Unión en 2022, se obtuvo con un trabajo paciente, expediente tras expediente, capital tras capital. Muestra que una representación negada durante décadas acaba cediendo cuando un continente habla con una sola voz.

Pesar a la altura de su tamaño. África aporta una parte importante de los cascos azules, concentra una parte importante de los asuntos del Consejo de Seguridad y pronto albergará a un cuarto de la humanidad. Su peso en las decisiones no guarda relación con esas cifras. El Secretario General no redistribuye los asientos, pero puede recordar esa brecha cada vez que se prepara una decisión.

Una voz que suma, sin restar. Un África mejor representada no ocupa el lugar de nadie. Aporta a las decisiones comunes la mirada de la región que cargará con una parte creciente de la población, el trabajo y los recursos del siglo. Las instituciones que la integran ganan en legitimidad lo que ceden en costumbres.

Experiencia en negociación multilateral. Doce años al frente de un Estado y la presidencia de la Unión Africana en 2022 sustentan estos compromisos, formulados como obligaciones en la visión presentada ante las Naciones Unidas: paz, seguridad y desarrollo concebidos juntos; un multilateralismo renovado; una gobernanza reforzada de la Organización.

África en el corazón, el mundo en el horizonte.

La admisión de la Unión Africana en el G20 y las proyecciones demográficas de las Naciones Unidas son públicas. Todas las posiciones públicas en www.mackysall.net