La candidatura del Presidente Macky Sall a Secretario General de la ONU plantea una pregunta sencilla: ¿cuándo dirigió África por última vez las Naciones Unidas? La respuesta es una fecha. El 31 de diciembre de 2006, Kofi Annan concluyó su segundo mandato. Desde entonces, ningún africano ha ocupado el cargo.

Nueve Secretarios Generales se han sucedido desde 1946. Dos procedían de África: el egipcio Boutros Boutros-Ghali (1992-1996) y el ghanés Kofi Annan (1997-2006). El continente reúne, sin embargo, 54 de los 193 Estados miembros y cerca de 1.500 millones de habitantes. Una parte importante de la agenda del Consejo de Seguridad concierne a África.

No es un argumento de turnos. Es un argumento de representación. Una organización que se parece al mundo al que sirve es más fuerte, más legítima y más escuchada. Ese es el sentido de esta candidatura: África en el corazón, el mundo en la mira.

La candidatura se apoya en una experiencia singular. Doce años al frente de un Estado estable y democrático. La presidencia de una organización continental en 2022, en plena crisis mundial. Un diálogo constante con todas las grandes potencias, de Washington a Beijing. Un programa claro, anclado en la Carta: prevención de conflictos, reforma institucional, eficacia de la acción onusiana.

El calendario se acelera. Desde el 30 de junio, el Consejo de Seguridad mantiene consultas privadas con los candidatos. Las primeras votaciones indicativas se esperan en la última semana de julio. La decisión final corresponderá a la Asamblea General, para un mandato que comienza el 1 de enero de 2027, exactamente veinte años después de la salida de Kofi Annan.

El Presidente Macky Sall prosigue sus intercambios con los Estados miembros, capital tras capital: Beijing, Atenas, Nueva York, Manama, Islamabad. En todas partes, el mismo mensaje: unas Naciones Unidas eficaces, respetadas y fieles a su Carta.